sábado, 17 de agosto de 2013

Entre la “guerra” en el peronismo y la emergencia de la izquierda. Apuntes sobre las PASO y el “fin de ciclo” (II)




Eduardo Castilla
 
Con el correr de los días va quedando en claro que el escenario político hacia octubre está abierto y que aquellas elecciones, junto a las PASO, son un prólogo extendido a las del 2015. Las listas patronales “ganadoras” de hoy, tienen todavía un camino por recorrer para consolidarse como verdaderas “opciones de poder”. De conjunto, al no definirse un claro ganador al interior del peronismo los comicios abren un camino de futuras crisis, choques y contradicciones, donde no faltaran las maniobras, las denuncias cruzadas sin descartar que algún “muerto” termine siendo depositado en la puerta de la Unidad Básica contraria. En este escenario, la oposición no peronista puede tender a emerger y convertirse en una opción política para las clases medias y sectores del movimiento obrero más conservadores. Pero al mismo tiempo, esta situación de crisis y conflictos abre una posibilidad para que la izquierda revolucionaria se transforme en un factor actuante, que utilice la crisis “de los de arriba” para poner en acción al “abajo” obrero, popular y juvenil, aprovechando a su favor el “fin de ciclo” en curso.  

Massismo y Sciolismo ¿hacia un peronismo en guerra?

Como dijimos en un post anterior, la elección no definió aún el tema central de la sucesión al interior del peronismo. Lejos de ello, parecen perfilarse dos bloques o fracciones. Uno que podría expresar el acuerdo (inestable) entre sciolismo y kirchnerismo y otro detrás de Massa, en el que podrían confluir sectores del peronismo de derecha, como De la Sota o la burocracia sindical moyanista, que deberá tender puentes para reacomodarse luego de la debacle de De Narváez.
Scioli anunció que el presidenciable del 2015 se debería dirimir en internas. Una confesión de que la “madre de las batallas” recién está en gateras y, si salgo enseña la historia, es que las peleas en el Conurbano, lejos están de resolverse por medio de la argumentación y los discursos. Como se dice acá Asoma un período de sobres y amenazas que raramente se reflejará en las tapas de los diarios, aunque el realineamiento de los intendentes del conurbano dará pistas sobre los destinatarios –de sobres o amenazas–. La nueva política queda para alguna otra elección”.
Parte de la guerra estará marcada por la apertura del “libro de pases” que, seguramente, no verán la luz del día de manera más o menos inmediata. El balance de Mario Ishi hacia La Cámpora y el pedido de “cambios en el gabinete”, junto a la posibilidad de “provincializar las elecciones” parecen estar expresando las tendencias centrífugas de una coalición que supo ser fuerte en el marco de un escenario de crecimiento económico.
Pero la política, en tanto economía concentrada, refleja los límites estructurales del kirchnerismo para “volver a enamorar” a los trabajadores y la juventud. En esa limitación estructural radica el movimiento político de sectores de trabajadores y la juventud tanto hacia el Massismo como, en menor medida pero no por eso menos fundamental, hacia la izquierda como se señala acá. Algo que categóricamente se expresó en el voto al FIT. Manolo Bargue, bloguero P que algo “conoce” del territorio bonaerense, advierte que las mayores pérdidas electorales se dieron en el segundo y el tercer cordón del Conurbano, zonas de fuerte composición obrera y popular.
En esta batalla por la sucesión dentro del PJ, el kirchnerismo puro y duro está pasando a mejor vida. Muy lejos en el tiempo quedó el “triunfo de Néstor” sobre el aparato del peronismo bonaerense. La elección del domingo hará, ahora, a los intendentes  dueños de su propio terruño porque resulta evidente que la imagen de la “Jefa” no garpa. Algo de eso parece insinuar E. Meler cuando afirma que “La “revancha de los territoriales”, clara en las provincias de la periferia tradicional, pero visible incluso en Buenos Aires bajo la sombra de Martín Insaurralde, recobra para el ámbito local la primacía que le corresponde, y renegocia las cuotas de poder con un gobierno que, si bien no está –ni mucho menos- en retirada, ha visto bajar sus acciones en estos dos años. Se viene un bienio en que el oficialismo será nominalmente el mismo, pero las negociaciones se harán más largas, y los rostros presentes de reunión en reunión serán también otros”.
Así, para usar los términos de Juan Carlos Torre, el peronismo “permanente” se impone sobre el peronismo “contingente”. Será entonces la planta baja la que dicte las normas de convivencia con sus inquilinos de arriba. 

Lágrimas en La Biblioteca

Otro síntoma categórico del “fin de ciclo” lo constituyen los intentos vacuos de los intelectuales K de negar ese mismo proceso. Hemos venido viendo a intelectuales y al periodismo comprometido (con el gobierno) de Página12 destilar ríos de tinta en la refutación de la idea de “fin de ciclo”. Tanto énfasis no se justificaría si no fuera porque implica una profunda crisis consigo misma para la progresía oficial K que debe ahora, hacer apología de la retirada. Esa misma intelectualidad que ayudó a construir con sus propias manos el relato, debe ahora buscar las justificaciones de un acuerdo con el “tiempista” Scioli. Esa misma intelectualidad, sobre la que escribimos aquí hace unos meses, se sigue golpeando la ñata contra el vidrio cruel de la realidad.
Durante meses leímos y escuchamos a los intelectuales agrupados en Carta Abierta (y en el conjunto de la centroizquierda K) que la única garantía de “continuidad del modelo” residía en la Compañera CFK. La persona era el modelo y el modelo encontraba en ella su perfecta encarnación. Pero, a pocas horas del cierre de las urnas, el mensaje común de nuestra prosaica intelectualidad, fue que el “fantasma de la reelección” había quedado fuera de discusión y esto permitiría seguramente subir en las elecciones de Octubre. Espantando al espectro pretenden convocar los votos en dos meses. Pero hasta ahora, sólo Víctor Sueiro ha logrado regresar de la muerte.
Si la intelectualidad K se vio obligada a la “sapofagia” en función de “defender el proyecto”,  estas elecciones no parecen haberle dado más que un barniz de realismo. A pesar de los golpes de la política, utópicamente siguen llamando a “abrir el diálogo”, como pide Horacio González. Pero a esta altura resulta evidente que no habrá tal diálogo. La etapa “bonapartista” del kirchnerismo clausura la posibilidad del debate y la disidencia. Allí reside (o residía) la funcionalidad de La Cámpora: obsecuencia sin discusión, a pesar de los chiflidos de la realidad.
Así, el “significante vacío” que siempre fue la “defensa del modelo” ¿se llenará a partir de ahora con el nombre Scioli? La próxima Carta Abierta nos lo dirá. Esperamos ansiosos su publicación.

Las elecciones y la izquierda: entre la invisibilización y los intentos de integración

Como ya señalamos el Frente de Izquierda hizo una muy buena elección, logrando 900 mil votos en todo el país con importantes votaciones en el interior pero además con buenos resultados en franjas del movimiento obrero. Dentro de este marco, un aspecto central es que emergieron, en algunos sectores, aún minoritarios de la clase trabajadora, tendencias a la militancia por la elección del FIT. Este es un elemento muy importante que enfrenta (aún embrionariamente) la tradición que forjó el peronismo de dividir la lucha y la actividad sindical de la actividad política, confinada a la casta que se dedica a la misma.
La política de los medios de comunicación y el conjunto de las instituciones del régimen hacia la gran elección de la izquierda tiene un movimiento pendular que oscila entre la invisibilización y el intento de integración. Así, la gran elección del Frente de Izquierda en Santa Fe, donde obtuvieron casi 50mil votos y lograron importantes votaciones en zonas obreras como San Lorenzo o en Villa Constitución y San Nicolás, está siendo ocultada por el conjunto de los medios de esa provincia, intentando borrarla directamente del mapa de los resultados.  
Al mismo tiempo, presenciamos el intento por integrar a la izquierda al régimen, “unificando a todos los ganadores” de esta elección, más allá de las profundas diferencias de clase que expresa cada programa político. Tanto las felicitaciones públicas de Cobos en Mendoza como de De la Sota en Córdoba a las elecciones del FIT van en este sentido, pretenden “reducir la distancia” entre el electorado del FIT y el electorado general. Los votos son así un marco común para todas las fuerzas políticas, más allá de las diferencias que se esconden en cada partido, en función de las clases sociales a las que representa o aspira a representar. Sobre estos rasgos de la democracia capitalista y el rol del sufragio hemos escrito con más detalle aquí.
Estos intentos de ocultamiento e integración intentan limitar la influencia que pueda llegar a conquistar la izquierda. Precisamente lo que está en cuestión es si podremos aprovechar el peso electoral conquistado por arriba para avanzar en el diálogo y la organización con franjas cada vez más amplias de la clase trabajadora y la juventud que quiebra vínculos con el kirchnerismo y transformar eso en la base de la construcción de un fuerte partido revolucionario de vanguardia.
Volvamos al post de MB que citamos más arriba. El bloguero P(eronista) afirma que “Donde hay Comisión Interna, participar. Donde no la hay, crearla. (…) En cuanto a los T (los trotskistas), que espero que realicen una gran elección, y la Burocracia, que están más para la mortaja o el pañal de adultos; verán aparecer ¿nuevos? jugadores para disputar las Conducciones del MOO”. A pesar del lenguaje críptico, se puede entrever que la preocupación de MB tiene que ver con las posibilidades que estas elecciones abren para los T al interior de la clase obrera. La preocupación no reside sólo en el caudal electoral, sino en ser parte de “disputar” las conducciones del movimiento obrero organizado.
Esta posibilidad emerge como resultado del entrecruzamiento de dos factores. El primero es la gran elección de la izquierda que no es sólo un resultado fortuito, producto de la vacancia en los espacios político, sino el producto de una militancia consciente y perseverante en fracciones de la clase trabajadora desde hace años, lo que se ha evidenciado en la conquista de comisiones Internas, cuerpos de delegados y en múltiples batallas parciales. El segundo factor es la limitación profunda del peronismo (en su versión K y en su versión Massa) para dar solución a las demandas reales de las masas trabajadoras. Los límites del kirchnerismo son los límites “a izquierda” del peronismo actual. El Massismo se halla a su derecha, presentándose como el candidato de las patronales. Hoy CFK, con su llamado a dialogar con los “titulares” se propone precisamente disputar ese lugar, el de garante de las ganancias capitalistas.
Frente a ellos, y en el marco del declive estructural del gobierno, para la izquierda se plantea la posibilidad de avanzar en convertirse en una fuerte corriente en el movimiento obrero y la juventud, a condición de no ser ajena al desarrollo real de esas fracciones de vanguardia y peleando claramente contra los intentos de domesticación con los cuáles la clase capitalista y sus políticos, intentan frenar ese potencial desarrollo.  



viernes, 16 de agosto de 2013

El "crimen" del arte callejero en EEUU (ante el asesinato de Israel Hernández)




Romina Montiel, 
integrante de Musa de Oktubre

"El arte que expresa la parte más sensible de la cultura, la pasión de jugar, de conocer y descubrir, de divertir y cuestionar nuestra vida, será golpeado junto a nuestros pueblos sobre quienes caerán los costos de la crisis..." 
Manifiesto de Contraimagen, 2008, comienzos de la crisis.

"El arte no es un crimen" se leía en una de las pancartas entre la muchedumbre frente a un local de McDonalds abandonado en las afueras de Miami. Hace una semana sus paredes habían sido un lienzo para los  trazos de  Israel Hernández, artista del graffiti e inmigrante colombiano de 18 años.  La "R", primera letra de su nombre artístico "Reefa", resiste escrita evocando la fatalidad de lo inconcluso. El punto final prematuro vino como un rayo, literalmente: para detener su "peligrosa" pintada, la fiera policía de Miami Beach -famosa por los  casos irresueltos de gatillo fácil contra jóvenes, en su gran mayoría de sectores inmigrantes, negros y pobres- asesinó a Israel con "Taser", un arma de descargas eléctricas. Los oficiales hasta se hicieron tiempo de reír y felicitarse su "heroica proeza" de protección a la propiedad privada antes de llamar a la ambulancia. Pero "Reefa" había muerto en el acto, fulminado. Su crimen: querer expresarse sobre la pared ajena, eso sí, repleta de afiches con las sonrisas de políticos demócratas y republicanos (ellos también ríen). A los costados del trazo escuálido de Reefa presumen enormes carteles, con todo el permiso y la custodia policial que el dinero puede comprar. Por doquier, coloridos letreros publicitarios de empresas colmando el "espacio público", el "de  todos".  
Pero pasa que Israel era "un nadie" en un país donde para el estado "todos" son cada vez más adinerados, blancos, cristianos y derechos.  Ante la crisis económica que tambalea a la potencia norteamericana, el estado de derechos,  la democracia y "lo público" se encojen, y expulsan a cada vez más "nadies". Como Israel, como Trayvon Martin, un joven negro asesinado por un guardia colaborador de la policía que quedó absuelto; como los millones de pobres que pueblan las cárceles, las otras miles de víctimas de brutalidad policial creciente, los nadies perseguidos y víctimas de la xenofobia y el racismo hechos carne en la cultura blanca norteamericana; los que perdieron todo y hoy pueblan las ciudades carpa y las ciudades bajo-puente mientras el gobierno salva a los bancos usureros; los que habitan los altos índices de desempleo que no baja, signo estructural de que la crisis seguirá golpeando a pesar de los recientes augurios de recuperación.
La historia de Israel se hermana a la de muchos que, perseguidos o censurados, debieron grabar en paredes clandestinamente su arte o sus mensajes de denuncia contra el régimen oficial. Desde los símbolos de los primeros cristianos perseguidos en las catacumbas del imperio romano, a los orígenes del graffiti propiamente dicho como cara gráfica de una cultura de la resistencia entre los sectores latinos y negros plebeyos excluidos de New York a fines de los  '60, a la par que, paradójicamente, Estados Unidos se convertía en el nuevo centro del mercado cultural mundial.  Hoy los recortes del gobierno de Obama acrecientan las desigualdades sociales y empuja a millones a cuestionar ese modelo político y económico y a la casta del "1% que lo sostiene contra los intereses del 99%".
La ecuación es la misma en el terreno del arte: mientras en Miami se asesina a los jóvenes que tienen que revolver en los escombros para encontrar superficies para hacer su arte, se ponen en marcha los preparativos para "Art Basel", una de las principales ferias comerciales de arte del mundo que mueve millones de dólares en el mercado del arte y del turismo. 
Los embates de los gobiernos, que al calor de la crisis muestran su verdadera faz al completo servicio de salvar a los capitalistas, afectan hasta lo más íntimo de la vida de los sectores populares y trabajadores. La amenaza de desempleo, hambre, y el aumento de las hora de explotación teniendo que entregar hasta el último aliento de cada día a la ganancia del patrón hace imposible tener tiempo de ocio y disfrute para crear y desarrollar las capacidades más elevadas del arte y la cultura.
Los artistas y trabajadores de la cultura que trabajamos o militamos para expandir la experiencia del arte por fuera del circulo de los privilegiados, debemos ponernos a tono con los tiempos que corren, y desbordar con nuestras prácticas y obras el cada vez más reducido espacio del arte de "resistencia" que nos “permiten” ocupar.  Debemos pasar la ofensiva, ligándonos con nuestras obras y en la calle a los que se organizan y luchan para que no haya más chicos como Trayvon e Israel asesinados, contra los ajustes y ataques ante la crisis.  Junto a los jóvenes del "Occupy wall street" en USA, los "indignados" europeos, los "Yo soy 132" mexicanos, los jóvenes brasileros, los estudiantes que pelean por educación gratuita como en Chile. Y sobre todo a la clase obrera que ya estira sus músculos y sale a luchar en todo el mundo luego de décadas, demostrando nuevamente que tiene la fuerza para acabar con este sistema de explotación donde "hacer y disfrutar arte" es una especialidad de unos pocos mientras para la mayoría es algo desconocido, o una actividad hecha con muchos esfuerzo en las horas robadas al sueño después del trabajo.
Como decía Trotsky, "el arte y la cultura forman otro frente de lucha, escritores y artistas son sus soldados". El asesinato de Israel generó que muchos jóvenes en distintos puntos de la ciudad se movilicen y lleven adelante campañas de pintadas, graffitis y murales para denunciar la brutalidad policial. Hasta se vieron expresiones de solidaridad y murales en otras ciudades del mundo. Desde argentina nos sumamos para continuar la "R" que dejo inconclusa Reefa con una palabra, "Revolución", hacia una sociedad sin paredes privadas ni policías que las defiendan...
Israel Hernández, "Reefa", Trayvon Martin, presentes!

lunes, 12 de agosto de 2013

Las PASO, el “fin de ciclo” y la gran elección de la izquierda. Primeros apuntes



Eduardo Castilla
Las elecciones de ayer domingo 11 de agosto dejaron novedades y un conjunto de problemas abiertos para los próximos meses. Señalemos al pasar algunas de las principales cuestiones que creemos se desprenden de esta elección. Algunas definiciones, que compartimos en lo esencial, ya las ha hecho el amigo Dal Maso en su blog

Una confirmación del “fin de ciclo”

En primer lugar, quedó  en evidencia el declive del kirchnerismo, a pesar de contar con una serie de condiciones favorables que planteaban un escenario distinto al 2009. Así lo señalaba ayer Verbitsky cuando escribía que Entonces no existía la AUH, el desempleo era un punto porcentual más alto que ahora y el PIB cayó un 3 por ciento”. Esas condiciones favorables de la economía con las que el kirchnerismo intentó torcer la vara, junto a la moderación política y discursiva que bien señaló Fernando Rosso en este post, no alcanzaron para frenar el declive del gobierno. Si incluso los peores augurios, le daban cerca de un 35% del total de votos nacionales, la realidad estuvo casi 10 puntos abajo, apenas en el 26.31%. A pesar de las negativas de los periodistas e intelectuales kirchneristas a hablar de “fin de ciclo” esta baja votación confirma ese declive.
En segundo lugar, la votación de la provincia de Buenos Aires no definió que Massa es ya el candidato “presidenciable” hacia el 2015. Aunque sí parece haber sepultado, de manera definitiva, la posibilidad de un proyecto reeleccionista de CFK. Massa sacó una diferencia mayor a la venían indicando diversas encuestas pero no lo suficientemente alta como para convertirse sin lugar a dudas en el candidato de la sucesión dentro del peronismo. Las posibilidades de que esta victoria lo haga avanzar aún más en octubre no están descartadas. Por el contrario, resulta difícil la perspectiva de que Insaurralde pueda crecer hacia esa elección. Quedó en evidencia un techo para el kirchnerismo que difícilmente pueda perforar el intendente de Lomas si se mantiene bajo el ala de CFK.
Si Massa gana en octubre e incluso con una diferencia mayor, puede convertirse en la base de la construcción de un peronismo opositor aún más fuerte que el que intentó emerger con la alianza De la Sota-Moyano-De Narváez. Al respecto, una alianza con De la Sota, que resultó ganador en su provincia, podría ser parte del escenario político después de octubre. Si bien aquí entraría en franca contradicción con las aspiraciones presidenciales del Gallego (que, aunque ganó claramente, no logró hacer una elección realmente contundente).
¿La derrota de ayer pone a CFK en brazos de Scioli como se afirma acá? ¿O CFK sigue siendo la “gran electora” como señala Verbitsky hoy? Aún está por verse, pero pareciera más bien la primera opción. De conjunto, el kirchnerismo parece enfrentarse a dos opciones: o recostarse aún más sobre Scioli y empezar una negociación que le permita una “transición ordenada” aún a costa de fortalecer al ex moto-nauta, ex menemista-duhaldista. O, como opción alternativa, intentar “construir” su propio movimiento durante los dos años que quedan de gobierno para luego, seguir su ciclo “desde el llano” es decir, como partido de oposición, con una base juvenil y una fracción de cuadros peronistas que quieran estar junto a la “compañera presidenta” peleando “desde abajo”. Todo pareciera apuntar a la primera opción.
En tercer lugar, la oposición burguesa sigue claramente desmembrada. A pesar de la buena elección de Binner en Santa Fe o de Cobos en Mendoza (con más del 40% de los votos en ambos casos) eso no construye aún una oposición con peso nacional. La sumatoria de los votos de la UCR, el FCS y el UNEN (posible alianza electoral de cara al 2015) alcanza al 17% de los votos nacionalmente. Difícilmente sea posible unificar este espacio no peronista con el macrismo (que sacó el 3.33% nacionalmente) como para pensar una fuerza con mayor capacidad de disputa contra el PJ.
Ese 17% es una buena base para pelear electoralmente si el peronismo llega dividido a las elecciones pero resultaría insuficiente si Scioli o Massa logran ordenar la tropa y llegar a algún tipo de acuerdo, algo que, por el momento, no pareciera resultar probable. En todo caso, resulta claro que, una vez más, el futuro del país se define en la estratégica provincia de Buenos Aires y dentro de las filas del peronismo.  

La emergencia de la izquierda como fuerza política nacional

Lo verdaderamente novedoso de la elección ha sido el surgimiento de la izquierda obrera y socialista como actor dentro de la situación política. Si ya las elecciones del 2011 habían mostrado que el FIT podía ser parte de la realidad política nacional, estas elecciones, donde los votos llegan casi a 900mil son ejemplo de un crecimiento cualitativo. Lo que emerge es una izquierda que hizo de la denuncia de la casta política que gobierna para los capitalistas, una verdadera bandera de lucha que llegó a millones. Emerge una izquierda con un claro discurso obrero y socialista, que en la campaña denunció claramente los padecimientos del pueblo trabajador: la precarización laboral, el impuesto al salario, el transporte, la salud y la educación, entre otros. Una izquierda que utilizó los espacios cedidos en televisión para identificar y denunciar claramente a la burocracia sindical, principal enemigo de la organización de la clase trabajadora y que reivindicó como ejemplo a seguir las enormes movilizaciones en Brasil.
Contra los discursos vacíos del conjunto de las fuerzas políticas patronales (y a las que se terminó adaptando cierta izquierda partidaria así como la izquierda independiente) las consignas del FIT fueron claras y eso impactó en la conciencia de millones, logrando resultados realmente importantes en lugares como Jujuy y Mendoza así como un crecimiento en lugares donde ya el FIT contaba con cierto peso como Capital Federal, Córdoba, Neuquén y la provincia de Buenos Aires.
En algunas provincias, la crisis de la centroizquierda burguesa fue un factor de este crecimiento. ¿Esto quiere decir simplemente que la izquierda ocupó un lugar vacante? Sí y no. La votación a una izquierda con un claro perfil de denuncia anticapitalista (contra las ganancias de los empresarios, contra la precarización laboral y contra la casta política que se vuelve millonaria) empalmó con el sentimiento de cientos de miles de trabajadores, mujeres y jóvenes. Esto se puede empezar a analizar a partir de las elecciones por distrito, aún de una manera general.
La elección en Jujuy, donde la candidatura de nuestro compañero (que trabaja como recolector de basura) Alejandro Vilca logró casi el 9% de los votos y mostró al Frente de Izquierda como tercera fuerza en lugares de alta composición obrera (como Ledesma, San Pedro, Palpalá y San Salvador) es un ejemplo. En la provincia de Buenos Aires, las buenas elecciones en distritos de composición obrera y popular (como por ejemplo La Matanza con 4.13% y la tercera sección de conjunto donde obtuvimos el 4.35%) va en el mismo sentido. En Mendoza, la muy buena elección de mi amigo Nicolás del Caño (que logró el 7.61% y más de 70mil votos) tuvo sus mejores votaciones en distritos obreros y populares como Las Heras, Guaymallén, los barrios bajos de Godoy Cruz, Lavalle y el Este, entre otros.
En Córdoba, donde hubo un voto mayoritariamente conservador (con casi el 65% de los votos repartidos entre el PJ, UCR y el PRO) el crecimiento electoral del FIT registró una suba de  casi 30mil votos en relación al 2011 con una muy buena elección en la capital, con el 9.21% de los votos. Aquí prácticamente empató con el FPV (apenas 4 mil votos menos). Este es un dato central porque en la capital provincial se encuentran las principales concentraciones obreras así como la enorme mayoría de los trabajadores estatales y docentes. También se encuentra la UNC, de la cual Scotto quiso presentarse como la “candidata” en su rol de ex rectora. Mientras que el Frente de Izquierda logró su mejor votación en la Capital, el kirchnerismo obtuvo una mejor votación en el interior provincial, por ejemplo ganando en la conservadora y sojera Villa María.

Una vez más, política electoral y política revolucionaria

Estas cuestiones, que deberemos aún estudiar más en profundidad, son centrales para no caer en la trampa de la mecánica electoral “normal” contra la que Trotsky advertía al PC alemán a inicios de los 30’ cuando este partido se ufanaba del aumento de su caudal electoral sin tomar en cuenta el crecimiento geométrico del fascismo (El giro de la Internacional Comunista y la situación de Alemania, ver acá). Salvando las enormes diferencias de la situación, la lógica que plantea Trotsky mantiene su validez.
Esto quiere decir que no se trata simplemente de pegar un salto en la cantidad de votos como el que acaba de lograr el FIT y que puede permitir pelear por obtener diputados nacionales y provinciales en Octubre. La importante elección que permite a la izquierda ser un actor “competitivo” es la base para la organización amplia de los trabajadores, las mujeres y la juventud. Que la votación del FIT encuentre en esos sectores sociales una de sus bases, que se dé una identificación entre nuestras campañas y las demandas de sectores explotados y oprimidos puede ser el punto de partida para avanzar en ese camino. Los casi 900mil votos son la base sobre la que puede avanzar una izquierda que se proponga organizar activamente a los sectores antiburocráticos del movimiento obrero, a la juventud precarizada, a las mujeres que luchan por el conjunto de sus derechos, a los sectores LGTB que sufren la opresión y la persecución de la policía, la iglesia y el conjunto de las instituciones de esta sociedad patriarcal. Sobre esas bases se pueden dar pasos en la construcción de un verdadero partido revolucionario de vanguardia que esté a la altura de intervenir cuando la crisis económica internacional y los fenómenos de movilizaciones de masas que estamos viendo en Brasil, Bolivia y Chile, impacten claramente en el país.